| A MI NO ME VA A PASAR Estamos aun a apenas dias posteriores de las tragedias en Haiti y Chile. Nos impactan las imágenes sobrecogedoras de la destruccion que puede ocurrir cuando la naturaleza decide demostrarnos su poderio. Pudiera atreverme a decir que, a pesar de la tristeza que nos produce las perdidas de vidas despues de un terremoto, estos acontecimientos nos ayudan a darnos cuenta de lo que realmente importa en la vida. Quisiera hacer reflexionar al lector sobre la posibilidad de que un evento de esta naturaleza ocurra en el país. Acaso nos damos la molestia si quiera algún momento de pensar de que en cualquier momento puede acontecer algo similar en nuestro país? Y cuando lo hacemos, que sentimos? Que es lo primero que nos viene a la mente? Será acaso que cuando ocurra un evento similar mi prioridad será salvar el carro que tanto quiero y que tanto me costo tener? O por el otro lado, será que durante este evento o posterior al mismo mi actitud será la misma con aquellas personas con las cuales mantengo resentimientos o simplemente evito relacionarme? Acaso me tocara pedirle ayuda a alguna de ellas? Acaso sentiré recelo de pedírselas? Acaso esas personas a su vez tendrán compasión y me ayudaran dejando a un lado los resentimientos del pasado? Si esto sucede, que paso con mis resentimientos? A donde se fueron? Como puede ser posible que desaparezcan de repente a pesar que los tengo muy marcados y me cercioro de que siempre condicionen mi actitud? Acaso necesito de un terremoto para liberarme de ellos? Los seres humanos somos muy especiales. Podemos ser capaces de odiar y hasta matar a nuestro prójimo por resentimientos o experiencias pasadas desagradables que se han producido durante nuestra relación. Somos capaces incluso de vivir la vida sin volver a dirigir la palabra a estas personas e incluso de desear que económicamente se hundan para que sufran y de esta manera sentirnos satisfechos internamente. Sin embargo, al enfrentar un evento de las proporciones como un terremoto, sucede de repente algo mágico. De repente, mis resentimientos se eliminan, desaparecen. De repente, no tengo ni me doy el lujo de desperdiciar ni un segundo mas de mi vida si quiera pensando en mis resentimientos. De repente, sucede algo extraordinario: veo a mi enemigo con otros ojos. De repente, mi alma es pura y soy capaz de ayudar a mi prójimo sin ponerle ninguna etiqueta, sin diferenciar razas, religiones o tener algún tipo de prejuicio. Soy capaz de compartir en fracciones de segundo lo mas valioso que poseo, de pedir ayuda y sentir empatia por todos. Que nos sucede? Acaso nos hacemos mas humanos? Acaso finalmente somos capaces de entender lo que significa el correcto vivir? Debemos esperar a que sea la naturaleza la que mueva nuestra conciencia y nos enseñe la belleza que tiene el no sentirnos atados a nada ni a nadie sino únicamente a la vida? O talvez recemos a Dios para que un terremoto no suceda, PERO, sin darle garantía de que mi actitud hacia los otros la vaya a cambiar? Atte, Eduardo Velez V |